Sin farolas, solo marcas viales luminosas: en Malasia, un proyecto de futuro quería hacer más seguras las carreteras rurales oscuras… hasta que llegó una factura incómoda.
En un suburbio de Kuala Lumpur, Malasia convirtió un tramo de carretera aparentemente corriente en un pequeño laboratorio de movilidad del mañana. La propuesta era simple de explicar y difícil de ejecutar: sustituir la iluminación tradicional por marcas viales fotoluminiscentes que se cargan de día y brillan por sí solas de noche, con la promesa de mejorar la seguridad en tramos sin farolas. La idea dio la vuelta al mundo, pero acabó chocando con tres límites muy terrenales: coste, durabilidad y evaluación técnica de expertos.
Una carretera rural que de repente parecía de ciencia ficción
La prueba se llevó a cabo en Hulu Langat, en el estado de Selangor, en el cruce de Jalan Sungai Lalang con Jalan Sungai Tekali, cerca de Semenyih. En esa zona siguen faltando farolas convencionales y el tramo se considera de visibilidad deficiente.
A finales de octubre de 2023, en un segmento de unos 245 metros, las marcas viales habituales se sustituyeron por líneas fotoluminiscentes. Esta pintura especial almacena la luz solar y la libera poco a poco al caer la noche. De día, la calzada se ve casi normal; por la noche, las líneas destacan con claridad en la oscuridad.
"Las autoridades describieron el proyecto desde el principio como una medida de seguridad para carreteras oscuras, no como un juego de luces para redes sociales."
El Public Works Department responsable lo presentó públicamente como un intento de aportar “innovación a la construcción de carreteras”. El ministro de Obras, Alexander Nanta Linggi, afirmó que las marcas eran visibles hasta diez horas y que incluso con lluvia se distinguían.
Por qué la idea se convirtió tan rápido en una esperanza
El piloto tocaba un punto sensible para muchos países: carreteras remotas o rurales sin farolas, con presupuestos limitados y con siniestralidad al alza cuando se hace de noche. En esos entornos, unas marcas viales poco visibles pueden volverse peligrosas.
Sobre el papel, las ventajas parecían evidentes:
- sin coste eléctrico, porque las marcas se cargan con la luz diurna
- mejor visibilidad de los carriles por la noche
- sin necesidad de postes ni mantenimiento adicional de farolas
- alineación con objetivos modernos de movilidad y clima mediante soluciones de ahorro energético
En Malasia, además, se planteó como alternativa a los Road Studs, conocidos popularmente como “ojos de gato”: elementos reflectantes incrustados en el asfalto que devuelven la luz de los faros, pero no emiten luz por sí mismos.
El enfoque no era completamente nuevo. En los Países Bajos ya había generado titulares el proyecto “Smart Highway”: líneas luminosas desarrolladas por Studio Roosegaarde y la constructora Heijmans mantuvieron visible un tramo de prueba durante varios meses. Allí, las marcas brillaban hasta ocho horas. El principio era el mismo: la carretera como fuente de luz.
Planes de expansión en Malasia: de 245 metros a 15 kilómetros
Las primeras reacciones de conductores en Malasia fueron favorables. En redes sociales, muchos usuarios destacaron la mejora para orientarse y el aspecto futurista, especialmente en carreteras rurales que, de otro modo, quedan completamente a oscuras.
La respuesta política y administrativa fue rápida. Ya en febrero de 2024, Selangor anunció una ampliación del sistema: 15 nuevas ubicaciones en los nueve distritos debían incorporar marcas viales luminosas, con un total aproximado de 15 kilómetros de carretera. Se mencionaron, entre otros, puntos en Sepang, Kuala Langat y Petaling.
Otros estados también se sumaron. Johor identificó 31 carreteras para proyectos de prueba, incluido un tramo de alrededor de 300 metros de la Jalan Paloh J16 en Batu Pahat. La tecnología parecía pasar del piloto de Semenyih a un posible nuevo estándar, o al menos a un componente serio dentro de la política de seguridad vial.
La explosión de costes, al detalle
Mientras crecía el entusiasmo público, en segundo plano ministerios y equipos técnicos empezaron a hacer números. Y ahí el proyecto empezó a torcerse, porque la pintura fotoluminiscente es cara-muy cara.
| Tipo de marca | Precio por metro cuadrado (RM) |
|---|---|
| Pintura convencional de señalización vial | 40 |
| Pintura especial luminosa | 749 |
Con esos importes, el material luminoso cuesta casi veinte veces más que la pintura normal, incluso antes de resolver cuestiones de durabilidad, reparaciones o limpieza. Cada episodio de lluvia, cada obra y el desgaste por neumáticos-especialmente de camiones-acorta la vida útil del recubrimiento y, en algún momento, obliga a retocar.
La frase en el Parlamento que lo cambió todo
En noviembre de 2024 llegó el frenazo. El viceministro de Obras, Ahmad Maslan, declaró en el Parlamento que previsiblemente no continuarían con las marcas luminosas. El motivo: costes demasiado altos.
"Los costes son demasiado altos, así que probablemente no seguiremos con las marcas luminosas", dijo Maslan, y añadió que las pruebas no habían convencido a los especialistas del ministerio.
Esa segunda parte pesó casi más que la referencia al presupuesto, porque sugiere que el sistema no solo resultaba caro, sino también técnicamente insuficiente en puntos clave. Entre los problemas plausibles se encuentran:
- pérdida demasiado rápida de la intensidad luminosa
- dificultades con lluvia intensa o calzada sucia
- complicaciones en mantenimiento y reparaciones puntuales
- incumplimiento de normas de distancia de visibilidad y contraste
Aunque no se han publicado informes técnicos detallados, el mensaje es nítido: la visibilidad bastó para impresionar a conductores, pero no para cumplir estándares estrictos de ingeniería y seguridad-y menos aún para un despliegue generalizado con recursos públicos limitados.
Lo que revela el intento fallido sobre la seguridad vial moderna
Que Malasia haya detenido el plan no significa que el problema de fondo esté resuelto. Expertos en tráfico de todo el mundo se enfrentan a la misma pregunta: ¿cómo mantener las marcas viales fiablemente visibles de noche, con lluvia y bajo un uso intenso?
Japón, por ejemplo, lleva años analizando de forma sistemática cómo medir, mantener y renovar a tiempo las marcas viales. El National Institute for Land and Infrastructure Management desarrolla indicadores que determinan cuándo una línea se considera “ya no reconocible con seguridad” y debe sustituirse. Allí no se trata como un detalle menor: es una pieza central del sistema de seguridad, tan relevante como las barreras de contención o los límites de velocidad.
El caso de Semenyih deja aprendizajes que van mucho más allá de Malasia:
- La innovación por sí sola no basta: un proyecto puede verse moderno y aportar utilidad a corto plazo, pero fracasa si no encaja con la rentabilidad y las normas.
- Los costes operativos pesan más que el efecto escaparate: la pintura fotoluminiscente resulta espectacular, pero en el día a día consume presupuestos necesarios para firmes, puentes o iluminación convencional.
- La aceptación es solo una parte: los comentarios positivos de conductores ayudan, pero no sustituyen ensayos de larga duración en laboratorio y en condiciones reales.
Qué hay, técnicamente, detrás de las marcas viales fotoluminiscentes
La pintura empleada incorpora pigmentos capaces de almacenar energía lumínica y liberarla lentamente. Es el mismo principio que en juguetes “que brillan en la oscuridad” o en señales de evacuación. En carretera, sin embargo, las exigencias se disparan.
Entre otras condiciones, se necesita:
- alta resistencia al desgaste por neumáticos y vehículos con cadenas
- resistencia a radiación UV, lluvia y calor
- brillo estable durante varios años
- identificación clara incluso con tráfico en sentido contrario y con calzada mojada
Los pigmentos y aglutinantes que pueden cumplirlo son complejos y caros. Además, cualquier capa adicional sobre el asfalto afecta a la adherencia, al ruido de rodadura y a la posibilidad de repintar o retirar marcas más adelante.
Dónde las carreteras luminosas podrían tener sentido aun así
Que Malasia frene su proyecto a gran escala no implica que la tecnología esté muerta. Podría ser razonable en contextos más acotados, por ejemplo:
- puntos de riesgo cortos, como curvas cerradas, accesos a puentes o entradas a zonas de obras
- rutas ciclistas, donde no hay alumbrado pero el volumen de tráfico es menor
- itinerarios turísticos, en los que el efecto también aporta valor de imagen
- plataformas aeroportuarias o áreas industriales, donde la visibilidad nocturna es crítica y los presupuestos suelen ser mayores
En estas “nichos”, el sobrecoste se vuelve más defendible porque se refuerzan tramos concretos en lugar de reconvertir redes completas.
Qué implica el caso de Malasia para Alemania y Europa
También en Europa muchos ayuntamientos y administraciones denuncian la subida de la energía, el deterioro de las carreteras y la falta de margen presupuestario. Aun así, conceptos como “asfalto inteligente”, LED integrados o pinturas luminosas reaparecen con frecuencia en documentos de innovación. Mirar a Malasia funciona como una prueba de realidad.
Tres ideas destacan:
- Se priorizan soluciones simples: marcas estándar bien aplicadas y renovadas con regularidad aumentan mucho la seguridad sin desbordar los presupuestos.
- Cuenta la visión integral: una carretera necesita más que líneas que brillen-drenaje, firme, señalización, límites de velocidad y controles también influyen.
- Los campos de prueba siguen siendo clave: pilotos como el de Semenyih aportan datos valiosos, incluso cuando se cancelan, porque delimitan hasta dónde se puede llegar y dónde merece la pena investigar.
Para ingenieros, urbanistas y responsables políticos, el mensaje es claro: materiales innovadores como las pinturas fotoluminiscentes siguen siendo atractivos, pero deben superar la comparación directa con soluciones estándar en seguridad, coste y viabilidad.
Al final queda una conclusión sobria: la carretera más espectacular no tiene por qué ser la más segura. A veces, una simple línea blanca bien visible hecha con pintura “aburrida” gana a cualquier visión del futuro que brille en la oscuridad.
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