Quien en España, durante las vacaciones, suele conducir “un poco más alegre”, haría bien en replantearse el hábito cuanto antes. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha desplegado un nuevo repertorio de controles capaz de detectar a los que corren desde muy lejos, y además antes de que sospechen siquiera que están siendo vigilados. En especial en los largos tramos de autopista hacia la costa, la conducción se vuelve claramente más arriesgada para quienes no respetan demasiado los límites de velocidad.
Un nuevo minirradar (Velolaser) pone nerviosos a los conductores
La pieza central es un dispositivo llamado Velolaser. Este sistema ya no encaja en la idea del típico “cajón” gris al borde de la carretera que se ve desde lejos. Es extremadamente pequeño, ligero y puede colocarse con gran flexibilidad. Los agentes lo sitúan justo donde nadie esperaría un radar.
- oculto tras las biondas
- fijado en la parte trasera de las señales de tráfico
- colocado en un mini trípode entre la hierba alta
- instalado directamente en vehículos camuflados y discretos
A velocidades de autopista, prácticamente no hay margen para localizarlo a tiempo. Quien circula a 120 o 130 km/h pasa de largo sin llegar a darse cuenta de que en ese punto se está midiendo la velocidad.
"El Velolaser mide la velocidad desde más de un kilómetro de distancia; cuando el conductor se da cuenta, ya es demasiado tarde."
A diferencia de las trampas de radar clásicas, el Velolaser no se limita a “disparar” al paso del coche. Emplea haces láser para calcular con precisión la velocidad del vehículo desde lejos. Al realizar varias mediciones por segundo, genera un perfil de velocidad muy exacto, al que se suman fotos de alta resolución de la matrícula. En tramos largos y rectos -donde muchos conductores, casi sin darse cuenta, van aumentando el ritmo- es donde este sistema muestra mejor sus ventajas.
Hay otro punto que vuelve los controles mucho más imprevisibles: estos equipos caben en una mochila. Los policías pueden cambiarlos de ubicación varias veces en un solo día, según el volumen de tráfico y las zonas con más siniestralidad. Por eso, apps comunitarias como Waze, que suelen avisar de radares fijos, apenas pueden ofrecer una visión fiable.
España endurece la vigilancia también desde el aire
El riesgo no está solo en la carretera. A la vez que amplía los radares láser, España refuerza el control aéreo. Una flota de alrededor de 15 helicópteros de la DGT opera, sobre todo, en los grandes ejes hacia el Mediterráneo, la costa atlántica y las áreas turísticas más frecuentadas.
Estas aeronaves vuelan a unos 700 metros de altura y, para la mayoría de los conductores, resultan prácticamente imperceptibles. A bordo viajan equipos específicamente formados que trabajan con cámaras de altas prestaciones. Vigilan tramos muy amplios y pueden seguir vehículos concretos incluso cuando circulan claramente más rápido que el resto.
"Desde el aire se puede seguir y grabar a los que corren entre 80 y 350 km/h a una distancia de alrededor de un kilómetro."
La tecnología permite obtener imágenes nítidas, incluso a gran velocidad o con cambios de luz. Así no solo se registran excesos de velocidad, también maniobras peligrosas como circular pegado al coche de delante, cambiar de carril sin intermitente o usar el móvil al volante.
Drones: un refuerzo silencioso a la flota de helicópteros
Además de los helicópteros, España recurre cada vez más a los drones. Unas 40 de estas aeronaves patrullan sobre autopistas, carreteras secundarias y zonas especialmente propensas a accidentes. Los dirigen equipos operativos desde tierra, que los envían de forma selectiva a puntos donde el tráfico se congestiona o se concentra de manera llamativa.
Los drones vuelan a una altura relativamente baja, de aproximadamente 100 metros. Por eso suelen pasar desapercibidos tanto a la vista como por el ruido. Aunque su velocidad es bastante menor que la de los helicópteros y su autonomía suele ser de alrededor de una hora, su capacidad óptica no tiene nada que envidiar a la de los “hermanos mayores”.
"Alrededor de la mitad de los drones ya está autorizada a sancionar infracciones directamente desde el aire, sin puesto de control en el arcén."
En la práctica, esto significa que basta con que la cámara deje constancia clara de la infracción. La revisión y la emisión de la multa se realizan después de forma centralizada. Ya no es necesario esperar a los infractores en el siguiente área de descanso o peaje. Esto vuelve el control más eficiente y, para el conductor, aún menos predecible.
Por qué España apuesta tan fuerte por la nueva vigilancia
El motivo es evidente: cada año, en periodos como Semana Santa, verano o puentes largos, millones de personas salen a la carretera. Entonces las autopistas se convierten en un auténtico hormiguero. Y cuando sube el tráfico, también aumentan los accidentes graves, en los que la velocidad excesiva casi siempre desempeña un papel clave.
España lleva años aplicando una estrategia para seguir reduciendo las muertes en carretera. Ya en el pasado fue uno de los países con controles de velocidad más estrictos. Con estos nuevos sistemas, la DGT vuelve a endurecer su línea. El objetivo es, sobre todo, alcanzar a quienes rebasan los límites de forma notable y ponen seriamente en peligro a los demás.
| Medida | Ámbito de uso | Objetivo |
|---|---|---|
| Velolaser | Autopistas, carreteras secundarias, accesos | Controles de velocidad imprevisibles a pie de carretera |
| Helicópteros | Principales ejes de tráfico, rutas vacacionales | Vigilar grandes tramos y seguir a los que corren |
| Drones | Puntos negros, zonas de atasco, áreas cercanas a ciudades | Control flexible y sanción desde el aire |
Lo que deben saber ahora los turistas de Alemania
Para quienes viajan desde el ámbito germanoparlante, la consecuencia es clara: si vas a España en coche durante las vacaciones, conviene conocer bien los límites de velocidad y respetarlos con rigor. Mucha gente confía en el navegador o en apps comunitarias para recibir avisos de radares. Precisamente ahí es donde encaja la nueva estrategia de las autoridades.
Como los dispositivos cambian de ubicación constantemente, las alertas aportan cada vez menos seguridad. Tampoco sirve ya fijarse en la mediana o en los emplazamientos típicos. El Velolaser puede estar en una salida discreta, en un área de aparcamiento, sobre un puente o incluso en el maletero de un vehículo camuflado estacionado en el arcén.
Si conduces un coche de alquiler, conviene tener presente algo más: las multas de España suelen enviarse al titular del vehículo, es decir, a la empresa de alquiler, que después las repercute al conductor. Es habitual que se añadan tasas de gestión. Así, incluso semanas después del viaje, puede llegarte una notificación a casa.
Por qué estos nuevos sistemas resultan tan eficaces
La combinación de radares de suelo difíciles de ver, helicópteros y drones crea una red de controles muy densa. Al conductor le cuesta anticipar dónde estará el siguiente dispositivo. Y justo ese factor sorpresa es el que pretende modificar el comportamiento de manera duradera.
A nivel psicológico hay otro elemento: muchas personas asumen conscientemente un pequeño exceso de velocidad con la idea de que “no pasará nada”. Si sienten que pueden ser controladas en cualquier punto, disminuye la predisposición a correr ese riesgo. Ahorrar unos minutos por kilómetro deja de parecer una buena idea cuando están en juego el presupuesto de las vacaciones y el carné de conducir.
Además, términos como “radar láser” o “Velolaser” generan conversación. Cuando alguien escucha a amigos o conocidos hablar de sanciones elevadas, suele ajustar su forma de conducir con rapidez. Es precisamente ese efecto de aprendizaje el que busca la DGT al comunicar de forma activa su nueva tecnología.
Consejos prácticos para conducir por España sin estrés
Con una preparación mínima, se puede evitar mucho disgusto con medidas sencillas:
- Revisar antes los límites de velocidad vigentes (autopista, carretera, ciudad).
- Usar control de crucero o limitador, sobre todo en tramos largos y rectos.
- Planificar tiempo suficiente para descansos y atascos, para no acabar “con prisas”.
- Tomar las apps como apoyo, no como un salvoconducto.
- En coches de alquiler, leer las condiciones del contrato sobre infracciones.
Para muchos, este aumento de vigilancia puede resultar desagradable al principio. Pero quien cumple las normas también sale ganando: tráfico más fluido, menos maniobras temerarias y menor riesgo de accidente. En rutas vacacionales saturadas, un control constante puede marcar la diferencia decisiva entre un simple golpe y una tragedia.
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